NOCHE EXTENSA
El alma que habito es una calle de madrugada
por donde sonríe Dios
Entonces era suficiente descansar la lujuria del instante
Bastaba con un beso y recorrer fatigados espacios
acunar tu piel y dormir los murmullos de la noche extensa
Los dedos escapaban detrás de los símbolos floridos
y de párpado en párpado los labios oscurecían los prodigios
Bastaba el destello de sol ungido en la ansiosa caracola
Y ser húmeda medusa enredada entre tus piernas
Para luego buscar la aurora derramada en los cristales
Y encontrar la fronda en donde Dios nos eterniza.
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